Desesperación

Génesis Azuaje

 

La habitación está en penumbras, no hay ventanas en ella, sé que hay una cama porque estoy atada a ella. Pero ya llevo tanto tiempo aquí que me acostumbré a la oscuridad, pero no hay mucho que ver de todos modos, es una habitación pequeña, en donde solo hay una silla, ahí es donde él se sienta.

No sé siquiera cuánto tiempo llevo aquí, ¿meses?, ¿años? No lo sé, dejé de llevar la cuenta hace mucho tiempo, pero sé que cuando el viene a verme ha pasado un día. Entra en la habitación, se sienta y me observa, por largo tiempo, hasta que se va, y me deja sola, esperando junto con la desesperación.

Me he acostumbrado a la rutina del día, al principio gritaba todo el tiempo, pensando que así alguien me escucharía, pero ya dejé de intentarlo, porque sé que nadie lo va hacer, estoy sola con él. Un día intenté escaparme, pero cuando ya estaba fuera de la habitación, él me vio, por eso estoy atada ahora.

Ocupo mi tiempo pensando en mi familia, me los imagino preguntándose dónde estoy, buscándome, Cada vez que pienso en ellos crece mi determinación, la única manera de que sea libre será matando a este hombre, porque sé que si no lo hago yo, será el quien termine matándome a mí.

Estoy intentando desatarme, es muy difícil, pero ignoro el dolor que me causa imaginándome mi venganza, debo lograrlo, lo sé, debo evitar que este hombre siga causando daño a las personas. Mis manos sangran, lo noto, pero ya logré sacar una de mis manos, ahora intento desatar la otra, el dolor es insoportable, pero de solo pensar que voy a acabar con él, me da fuerzas para continuar.

Ya logré desatarme, ahora me coloco atrás de la puerta, tengo trozos de las cuerdas que me ataban, estoy lista, estoy esperando, ¡cuándo va a llegar! , está tardando, ¿cuánto tiempo ha pasado?, no lo sé, me estoy desesperando. Oigo la llave, él está aquí, la puerta se abre, entra y, antes de que pueda darse cuenta de que no estoy en la cama, lo comienzo a ahorcar con los trozos de cuerda, siento su agonía, y siento la euforia que me invade, lo estoy logrando. He acabado con él.

Mucha gente me agarra, ahora que lo he soltado, y no me puedo mover, intento explicarles a estas personas lo que este hombre me hizo, pero ellos no me entiende, no me oyen, grito, me retuerzo, pero es inútil, ellos no quieren escucharme, siento un piquete, y el mundo comienza a desvanecerse, siento la oscuridad que me invade, y antes de que mi conciencia se vaya escucho:

«El doctor Freeman está muerto».

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